Cómo ponerse las lentillas por primera vez

Cómo ponerse las lentillas por primera vez

Muchas personas quieren pasarse al uso de lentes de contacto pero temen que no sepan ponérselas, que les moleste o que les duelan. Lo cierto es que existe una fuerte aprensión con los ojos y a muchas personas les da un poco de respeto introducir un elemento extraño sobre el globo ocular al pensar que lo pueden herir, arañar, etc. Pero la verdad es que en cuanto prueben las lentillas se darán cuenta de lo fácil y cómodo que es llevarlas y, además, su calidad de visión mejorará completamente.

En el post de hoy de Óptica Pasteur vamos a contarte cómo ponerte las lentillas por primera vez para que sepas qué debes hacer paso a paso para que la experiencia sea óptima y no presentes ningún dolor ni molestia.

Ponerse las lentillas por primera vez

Lo primero que tienes que hacer antes de ponerte las lentillas es mentalizarte, es decir, quítate la falsa creencia de que los ojos son «intocables». Es importante que elimines cualquier miedo o temor a dañarte los ojos y que pienses que muchísimas personas llevan lentillas y que, de hecho, es un método para corregir la visión mucho más práctico y cómodo que las gafas. Una vez te hayas mentalizado, vamos a empezar con el proceso de colocación de las lentes de contacto.

Lávate las manos

Antes de nada es importante que laves y seques tus manos para eliminar cualquier bacteria o resto de suciedad que puedas tener en la manos. Piensa que cogeremos la lente con la yema del dedo y, por tanto, si hay alguna mota de suciedad, esta terminará en el interior de nuestros ojos produciendo picor y molestias. Así que, lo primero de todo es lavarte bien las manos antes de manipular las lentillas.

Desmaquilla tus ojos

Del mismo modo que debemos extremar la higiene de nuestras manos, es importante que hagamos lo propio con la de nuestros ojos y si nos hemos maquillado o puesto rímel, nos lo quitemos para evitar que una mota de esta pintura pueda meterse en el interior del ojo y producirnos una molesta reacción o irritación.

Por tanto, si te maquillas a diario, lo mejor es que primero te pongas las lentillas y, después, procedas a tu rutina de maquillado. Nunca al revés.

Sigue siempre el mismo orden

La mayoría de personas tienen diferente graduación en cada ojo, por tanto, te recomendamos que siempre empieces colocándote la lentilla derecha, por ejemplo, para así establecer una rutina diaria y evitar intercambiarlas. De todos modos, si algún día no sabes muy bien a qué ojo tienes que colocar esa lente, fíjate en la cajita donde se guardan ya que, generalmente, tienen indicado «L» y «R», es decir, «Left» (izquierda) y «Right» (derecha»), indicadores que te indican qué lentilla tienes ahí guardada.

En este sentido será importante que, cuando te las quites, coloques cada una en su lado correspondiente para evitar mezclarlas.

Foto: Wikimedia Commons

Foto: Wikimedia Commons

Enjuaga las lentillas con líquido nuevo

Ten en cuenta que cuando guardamos las lentillas en el líquido, estas se limpian y se despojan de la suciedad o microorganismos que se hayan podido quedar adheridos a ella. Por tanto, cuando a la mañana siguiente nos las pongamos, es importante que pasemos un chorrito de líquido nuevo para terminar, así, con su limpieza. OJO: el agua no es válida para este fin, solamente podremos limpiarlas con el líquido.

Comprueba que están derechas

Otro aspecto que deberás tener en cuenta antes de ponerte las lentes en el ojo es que estén del derecho, es decir, que no estén giradas. ¿Por qué? Porque si nos las ponemos al revés seguramente nos molestarán y pueden llegar a irritar nuestro ojo. Por tanto, fíjate en ella y observa que el contorno está redondeado; si, por el contrario, ves que los extremos de las lentillas están salidos, en forma de pico, es porque están al revés, gíralas y verás la diferencia.

Abre tu párpado

Ahora, con la lentilla en la yema del dedo, deberás acercarte al ojo abriendo el párpado y sujetándolo con el dedo para que no se cierre. Lo mejor es que abramos el párpado superior e inferior para que el ojo esté completamente abierto y podamos meter la lentilla sin problema alguno.

Coloca la lentilla

Con el ojo bien abierto, simplemente, acercaremos tranquilamente el dedo con la lentilla y cuando entre en contacto con el agua del ojo, se pegará a él. Mantén la mirada fijada al frente para que, así, se adhiera correctamente y no se caiga. La lentilla debe ir siempre en la zona coloreada del ojo, nunca en la parte blanca.

Una vez metida dentro, puedes cerrar el ojo y parpadear tres o cuatro veces para adaptar bien la lente al ojo y que quede colocada en su sitio.



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